Liderazgo

Institucional

El liderazgo es ejercido por una persona quien, con su palabra, con su ser y su obrar convoca. Más cuando también sus ideales, su visión, sus valores y su discurso coinciden o son compartidos por aquellos a quienes atrae, éstos no solamente replican sus ideas o conductas, sino que de manera natural van gestando un ambiente o un clima institucional que manifiesta la presencia de unos valores corporativos y decanta un estilo de trabajo que refleja calidad, realización profesional y de genuino interés de servir a sus destinarios finales.

Las diferencias individuales se potencian y enriquecen si se alinean en torno a un ideal u objetivo. El propósito común suele trasfigurar la diversidad, en cuanto oposición, hacia una sinergia basada en la aportación personal que, sin opacar las particularidades, constituye un insumo para alcanzar los objetivos trazados. Dicho de otro modo, el liderazgo institucional (de una escuela)germinaráenlamedidaen que el objetivo, visión o propósito se hagaculturagraciasalasacertadas decisiones de la alta dirección y, además, que aquella, por acción de un liderazgo prorrateado, permee todas las instancias y actividades escolares.

Este liderazgo se sustenta en dos aspectos principales: a) confianza en que el docente poniendo en juego lo más acendrado de su singularidad aportará al propósito de la escuela; y, b) la estructura de la plaza laboral está configurada de tal manera que su titular alterna proporcionalmente, entre la reflexión y la autonomía. Reflexión para analizar acerca de los medios y posibilidades que la escuela ofrece ofrecidos y elegir el más idóneo y, autonomía para determinar la estrategia que incluya poner en acción el medio escogido.

En resumen, el liderazgo institucional, es una especie de asociación de liderazgos porque respeta y potencia las vocaciones,

los perfiles profesionales y las responsabilidades de sus docentes, pero al mismo tiempo, les ofrece una cultura que integra y una alta dirección que señala – con la palabra acertada y con el ejemplo elocuente - el norte corporativo. El estilo y el clima institucional que se genera a partir de este tipo de liderazgo, tiene tal fuerza y ejerce tal atracción que, trascendiendo los linderos del centro educativo, despierta el interés de otros profesionales de la educación, pero no de cualquiera sino de aquellos que aprecian y valoran la calidad de la enseñanza y la atención capilar al estudiante. En cierto sentido, esa escuela convoca – sin proponérselo – a aquellos docentes que valoran que su aporte profesional sea apreciado en la consecución de los logros corporativos. Por cierto, atraer y mantener a los buenos profesionales de la educación, en segundo lugar, se encuentran los beneficios materiales, mientras que en el primero y, a buena distancia, se destaca el ajuste armónico entre los objetivos e ideas personales con los objetivos y visión de la escuela. Si el profesor advierte que la escuela contribuye decididamente a un bien más alto que la mera enseñanza ese profesor buscará un centro educativo que promueva el liderazgo institucional.