EL MUTISMO

Más del 90% de los niños con mutismo selectivo padecen una fobia social o ansiedad social. Todavía no se ha llegado a entender por qué ciertos individuos desarrollan los síntomas típicos de ansiedad social, como el rechazo a hablar delante de un grupo de personas o sentirse incómodo en esa situación, mientras otros experimentan una incapacidad para hablar.

BIENESTAR ESCOLAR

Hoy por hoy, los trastornos afectivos en el niño pueden perturbar la comunicación como el lenguaje por vía directa, relacionándose ambos trastornos en forma directa o indirecta, siendo el lenguaje el medio por el cual el niño proyecta su problema y la elección del mismo como objeto conflictivo.

“El mutismo se define como la ausencia temporal o permanente o llamado, también, carencia del lenguaje articulado. Su comienzo suele ser antes de los cinco años y, generalmente, presenta un trasfondo psicológico, lo que no implica un retraso intelectual. Esta enfermedad se le distingue de la afasia y de la mudez por la inexistencia de lesión orgánica”, subraya Patricia Sanz, Licenciada de Educación Primaria y Especialista de Audición, Lenguaje y Aprendizaje.

 

Reconocimiento de signos

Sanz anota que los síntomas de este trastorno son la timidez excesiva, el aislamiento social, el retraimiento, el rechazo escolar, que le notes algún rasgo compulsivo, temperamento inestable, encopresis (se hace sus necesidades encima), enuresis (mojan la cama) y conductas de negativismo. Es por estos motivos que se puede complicar y traducirse en fracaso escolar o en que el niño sea víctima de sus compañeros.

También – dice la licencia de Primaria, que pueden presentarse otros síntomas. Primero, la dislalia, que consta de la dificultad para pronunciar algunos fonemas, ya sea por ausencia o alteración de algunos sonidos. Segundo, la disglosia, que es el trastorno de la articulación de los fonemas debido a deformaciones anatómicas. Y, el tercero, la rinolalia, que es la omisión de algunos sonidos vinculada a un timbre nasal de la voz.

 

Datos clave

Patricia Sanz añade que en el mutismo la alteración más grave es la ausencia del habla, dado que se identifica una falta de madurez en las habilidades motoras del habla. Es importante anotar que el trastorno del mutismo presenta 2 modalidades. El mutismo total, donde se observa una desaparición total del lenguaje, repentina o progresivamente, lo que hace fácil de ser detectable en el infante y en la mayoría de casos esto se da por una experiencia traumática. En el caso, del mutismo selectivo o electivo se presenta con la inhibición del habla en una, varias o muchas situaciones sociales o en la escuela, donde frecuentemente el niño no habla con adultos desconocidos, incluidos los maestros, pero sí en casa. En resumen, este puede darse aún teniendo la capacidad para hablar y comprender el lenguaje.

 

Recomendaciones para padres y maestros

Patricia Sanz aconseja iniciar la intervención del niño en cuanto el problema sea detectado, cuanto más tiempo ha pasado desde que se conoce la inhibición, mayor gravedad. “Aquí es crucial la

participación conjunta de padres y maestros, dado que el fin es intentar establecer una comunicación con el niño por todos los medios posibles, con o sin lenguaje y no imponerle un modo de conducta que uno considere como ideal. En este sentido, es importante hablarle individualmente con cierta frecuencia, pero sin ninguna actitud que implique la exigencia de una respuesta.

  • Publicación: El niño que habla. Madrid, 2002
    Perfil: Marc Monfort es logopeda por el Instituto Superior de Logopedia de Ghlin en Bégica y Profesor de Enseñanza Primaria y de Pedagogía Terapéutica por la Universidad Complutense de Madrid.

  • Publicación: El niño con miedo a hablar. Madrid, 2004
    Perfil: José Olivares Rodríguez es doctor en Psicología, catedrático de universidad, psicólogo clínico, profesor especialista en pedagogía terapéutica, director de la Unidad de Terapia de Conducta de la Facultad de Psicología de la Universidad de Murcia.

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