HÁBITO LECTOR EN LOS PROFESORES

Augusto Pérez-Rosas Cáceres

Neuroeducador y Director-Fundador del Instituto Desarrollo Intelectual

GESTIÓN EN EL AULA

“…es igualmente tarea de los profesores, en los distintos grados de la instrucción escolar, favorecer este proceso de mejora con ejercicios oportunos que habitúen al alumno a leer cada vez mejor y más rápido, reteniendo lo que han leído, relacionándolo con los conocimientos anteriores y ordenando sistemáticamente las adquisiciones viejas y recientes, de tal manera que éstas se puedan disponer de ellas cuando se necesiten”

“La lectura hoy por hoy, la más descuidada de todas las artes”, afirma Robert Bear, Director del Instituto de Lectura del Colegio Mayor de Dartmounth. Preocupa esta afirmación a quienes como profesionales de la educación desean ejercer un nuevo rol que abarque, entre otras , las siguientes funciones; a)manager del grupo de clase, b) orientador, c)estratega, d)consejero familiar, e) investigador.

En el volumen titulado: “Del fin a los objetivos de la educación personalizada” del Tratadode Educación Personalizada, dirigido por Victor Garcia Hoz, se precisa que “la adquisición del desarrollo de la capacidad lectora no es algo que hace referencia solo a los primeros años de la escolaridad, sino que acompaña al proceso de maduración intelectual del sujeto durante toda su existencia”. Se sabe que cuanto más se lee, se mejora la capacidad de lectura, porque la adquisición de ciertos conocimientos facilita la adquisición de otros. Aunque la capacidad de leer  mejore a medida que el sujeto va aumentando sus conocimientos, es igualmente tarea de los profesores, en los distintos grados de la instrucción escolar, favorecer este proceso de mejora con ejercicios oportunos que habitúen al alumno a leer cada vez mejor y más rápido, reteniendo lo que han leído, relacionándolo con los conocimientos anteriores y ordenando sistemáticamente las adquisiciones viejas y recientes, de tal manera que éstas se puedan disponer de ellas cuando se necesiten”.

A partir de lo señalado, deseo detenerme en resaltar que es tarea de los profesores, favorecer el proceso de mejora de lectura y habituar a sus alumnos a leer cada vez mejor y más rápido para formar lectores competentes.

Pero ¿podemos alcanzar en nuestras escuelas y colegios un alto nivel en hábitos lectores, con profesores que posean malos hábitos de lectura y se muestren como lectores incompetentes? Ciertamente que no. Aunque no se dispone de un estudio sobre los hábitos de lectura de los profesores – en que se presente niveles de velocidad y niveles de comprensión lectora – me atrevo a afirmar que son mayoría los que poseen malos hábitos lectores.

Muchos profesores leen, evidentemente, durante años y años, pero son pocos los que lo hacen tan bien como podrían hacerlo. Leen con lentitud, malgastan el tiempo, no realizan marcas ni notas, no tienen la costumbre de leer palabra por palabra, dificultades para concentrarse, interrupciones, retrocesos y estrecho campo visual. Se presentan defectos mecánicos y no mecánicos que dificultan la buena lectura.

El profesorado debe tomar conciencia que una de las técnicas de trabajo intelectual, más importante a lo largo de toda la vida es la lectura. En buena parte del desempeño y la didáctica del docente depende de la capacidad lectora, aptitud muy necesaria para la enseñanza y el aprendizaje.

El reto hoy es ser un estratega en la lectura, leer más rápidamente y con mejor comprensión, poseer buenos hábitos lectores. Ello requiere una capacitación y un entrenamiento en las estrategias cognitivas y metacognitivas de la lectura; ello exige que los centros educativos se propongan mejorar las habilidades y competencias de sus profesores. Nadie da lo que no tiene.

La fluidez lectora como la comprensión lectora pueden mejorar mucho si se ejercitan. Los maestros esperan esa oportunidad para hacerlo eficientemente.