TÉCNICAS PARA MOTIVAR LA CLASE

GESTIÓN EN EL AULA

El resultado de una determinada técnica dependerá de una serie de factores intrínsecos y extrínsecos al educando y de sus diferencias individuales. Tanto es así, que en una circunstancia una técnica puede surtir efecto y en otra no. Una técnica puede sensibilizar a un grupo de alumnos y otra no.

Es necesario reccordar que en una clase no es, simplemente, echar mano de la motivación inicial, preparada de antemano, sino que más bien es un trabajo de acción continua al lado de la clase y junto a cada alumno; de ahí la importancia que tiene el conocimiento de las aptitudes y aspiraciones de cada uno a fin de proporcionarle, en la medida de las posibilidades, trabajos que correspondan a sus necesidades, preferencias y posibilidades.

Son innumerables las técnicas de motivaciones existentes. Y es bueno que así sea, pues el docente, en cualquier eventualidad, tendrá la oportunidad de echar mano de una u otra.

Técnica de correlación con la realidad:

El docente procura establecer relación entre lo que se está enseñando y la realidad circundante con las experiencias de vida del discente o con hechos de la actualidad. Esta técnica, según Nerici, se confunde también con la concretización de la enseñanza.

La abstracción, la teoría y la definición representan siempre la culminación o término final del proceso intelectivo del aprendizaje, nunca su punto inicial o de partida. Consecuentemente, al iniciar el proceso de aprendizaje de los alumnos sobre una unidad didáctica, en lugar de partir de la abstracción de la teoría para llegar después a los hechos, se sigue el camino inverso.

Nuestra enseñanza, siempre que sea posible, debe actualizarse con los hechos del ambiente próximo en que viven los alumnos. El esquema fundamental de la correlación con la realidad es la siguiente. Primero, iniciar la lección enfocando objetivamente hechos reales o datos concretos del ambiente físico o social en que viven los alumnos y del cual tengan noticia. Luego hacer que la teoría brote gradualmente de esos hechos o datos reales, mediante la explicación y la discusión dirigida. Por último, una vez formulada la teoría aplicarla a los hechos, interpelándolos y explicándolos científicamente.

Técnica del trabajo socializado:

Adopta distintas formas. Organización de toda clase en forma unitaria, en función del trabajo que se va a realizar. División de la clase en grupos fijos con un jefe y un secretario responsables, por un trabajo y por un informe que deberán presentar a la clase y Subdivisión en grupos libres y espontáneos, sin organización fija.

Las normas para seguir en el empleo de esta técnica de incentivación podrían ser las siguientes. Primero, organizar a los alumnos en grupos de trabajo con mando propio. Luego distribuir los trabajos entre los grupos actuales. Seguido hacer que cada grupo presente o relate a la clase el resultado de sus trabajos. A continuación, permitir el debate de las conclusiones a que cada grupo llegue. Por último, expresar un juicio sobre el valor y mérito de los trabajos realizados por los grupos incentivándoles para que realicen trabajos todavía mejores.

Técnica de fracaso con rehabilitación:

Esta teoría busca crear en la conciencia de los alumnos la necesidad de aprender determinados principios, reglas, o normas con las que todavía no están familiarizados. Consiste en presentar a los alumnos un problema o proponerles una tarea para lo cual no están aún capacitados. Al intentar resolver la tarea sentirán que les hace falta algo para su resolución. Por este fracaso inicial, se crea en alumnos la conciencia de la necesidad de aprender algo más que les está faltando. Luego, se debe exponer, entonces principio, regla o norma del que carecían, explicándolo con total claridad. Siguiente hacer volver a los alumnos a la tarea inicial para que lo resuelvan satisfactoriamente. Es la rehabilitación después del fracaso inicial. En resumen, como norma didáctica diremos que no conviene abusar de esta técnica para no llevar a los alumnos a frecuentes frustraciones.

Técnica de la competencia o rivalidad:

La competencia puede ser orientada, en primera instancia, como autosuperación gradual del propio individuo a través de tareas sucesivas de dificultad progresiva. Segunda alternativa, la emulación de individuos del mismo grupo o clases y, por último, la rivalidad entre grupos equivalentes.

La didáctica moderna recomienda más la primera y la tercera; mientras que la didáctica tradicional da preferencia a la segunda. La técnica consiste en primero determinar el sistema del recuento de puntos, designando 2 alumnos como ́árbitros ́. Segundo repartir equitativamente y alternadamente las oportunidades entre los individuos o grupos que compiten. Tercero hacer que el grupo vencido reconozca la victoria del vencedor y le aplauda con auténtico espíritu de deportivo.

Técnica de la participación activa y directa:

Habrá que inducir a los alumnos a participar con sus sugerencias y su trabajo en el planeamiento o programación de las actividades tanto en la clase como fuera de ella. También en la ejecución de trabajos o tareas y, en la valorización y juicio de los resultados obtenidos.

Técnicamente del éxito inicial:

Aquí los pasos. Primero, planear pequeñas tareas de fácil ejecución para los alumnos. Seguido preparar bien a los alumnos para ejecutarlas facilitando las condiciones necesarias para el éxito. Tercero hacer repetir esas tareas elogiándolos por el éxito.

Conclusión de todas las técnicas de motivación

Es evidente que las técnicas de motivación citadas y otras no citadas, no constituyen recursos y resortes de eficacia mágica y resultados infalibles, capaces por sí mismas de producir automáticamente buenos resultados. La aplicación de las mismas supone que el profesor conoce y sabe emplear las normas psicológicas de las buenas y auténticas relaciones humanas. Por eso, la motivación puede reforzarse con incentivos o estímulos externos de los cuales los más corrientes son las alabanzas y las represiones.