URGE UN CAMBIO DE MODELO DE ESCUELA

ENTREVISTA. Javier Tourón, Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja-UNIR.

La educación atraviesa un proceso de transformación donde los roles del docente y alumno necesitan intercambiarse. En paralelo, la intervención de la tecnología nos advierte cambios y adopciones para la mejora de los procesos de aprendizaje, donde el diseño de instrucción y pedagógico cumplen un rol protagónico.

LIDERAZGO EDUCATIVO

¿A qué nos referimos cuando hablamos de neuropsicología?

Es una corriente que surge de la relación entra la psicología y la neurociencia. Esto lo enmarcamos dentro de lo que denominamos“neuroeducación”, que es la fusión de tres ciencias: la neurociencia, la piscología y la pedagogía. La primera aporta la explicación de cómo funciona el cerebro y por tanto cómo aprende. La segunda, la psicología, explica el comportamiento de las personas y la tercera, la pedagogía, aporta los aspectos relacionados con las metodologías de aprendizaje.

En este sentido, nuestro enfoque se centra en la neuropsicología aplicada a la educación dado que, como docentes, buscamos entender cómo funciona y aprende el cerebro de nuestros alumnos para poder obtener un mejor aprovechamiento de sus procesos de aprendizaje, pero no buscamos indagar sobre el motivo que hace que el cerebro funcione de una manera concreta, ya que eso es un aspecto propio del ámbito de las ciencias de la salud.

Desde los filósofos de la Grecia antigua, ha existido la curiosidad del hombre por comprender qué es lo que nos hace ser superiores y cómo funcionamos de manera tan perfecta en el desarrollo de nuestra inteligencia, cómo aprendemos, tomamos decisiones, qué pasa cuando amamos o cuando odiamos. En la década del 90 hubo un “boom” en cuanto a los descubrimientos sobre aspectos relevantes de la mente y el cerebro, fue una década de mucha investigación en neurociencias y la divulgación no tardó mucho en expandirse por el mundo. Para la neuropsicología, ¿existieron también descubrimientos concentrados en dicha década o hubo alguna época más relevante? (¿Por qué? ¿Cuáles fueron los aportes más significativos?) 

Fundamentalmente estamos ante un cambio de paradigma social que afecta directamente a la educación. En la actualidad surge una nueva cultura, la “cultura neuro” con la que entendemos que lo que somos, sentimos, hacemos... los seres humanos es producto del cerebro, y esto significa que a todos nos preocupa y ocupa conocerlo en mayor profundidad. Si bien, el interés de mejorar la educación de los alumnos viene desde la edad antigua, forma parte del propio ser del docente, pero cierto es que en esta última década es cuando la ciencia está haciendo sus mayores aportes, aunque todavía hay muchas cosas por descubrir.

Hoy por hoy urge ensalzar la figura del docente. Educar no es fácil y sin duda los profesores son, como dice el profesor Francisco Mora, la “joya de la corona de un país”, ya que por sus aulas pasa su futuro. El profesor tiene y debe sentirse importante, por que lo es, y esto va a ayudar a conseguir profesionales de la enseñanza emocionados, que consigan emocionar, algo realmente importante, porque sabemos que no hay aprendizaje si no hay emoción.

 

En la sociedad actual, los índices de depresión, trastornos de ansiedad, TOCs, afasias, apraxias, amnesias, dislexia, discalculia, TDA, TDAH, trastornos alimenticios, adicciones, demencias – por citar los más frecuentes; se han incrementado con respecto a hace 50 años, ¿qué factores cree usted que estén afectando la salud mental de la población del mundo? ¿O es que siempre existían en igual proporción, pero no eran diagnosticados?

La neurociencia nos dice que el cerebro es tremendamente plástico y éste sigue generando neuronas a lo largo de toda la vida. Esto quiere decir que el cerebro está en constante cambio y en continuo aprendizaje. Además, hay que tener en cuenta que la neuropsicología nos ayuda a saber cómo sacar el mejor aprovechamiento de los alumnos, tengan o no alguna dificultad. Este factor es clave y es importante resaltarlo porque las prácticas educativas pueden ayudar a mejorar el rendimiento de un alumno que tenga alguna de estas dificultades que afectan directamente al desarrollo del aprendizaje.

En relación con el diagnóstico y la forma en la que afectan los trastornos y dificultades que se plantean, es necesario hacer una diferenciación entre trastornos, patologías y dificultades relacionadas con el aprendizaje, en las que hemos mejorado notablemente la capacidad de diagnóstico, y otros temas como la ansiedad en los que quizá hemos empeorado por las características de nuestra sociedad y por el tipo de vida que venimos desarrollando, algo que influye negativamente en las emociones y que, por tanto, sus repercusiones no son favorables y merecen la debida atención en el ámbito educativo. Nuestro objetivo es trabajar las emociones en el aula y que estas favorezcan el aprendizaje.

Y cuando son diagnosticados en edad escolar, ¿cómo puede el maestro abordar y ayudar al alumno dentro del aula, sabiendo que su grupo es de 20 o 30 estudiantes y que seguro tendrá otro niño con alguna otra disfunción o patología?

En la actualidad, los trastornos o dificultades de aprendizaje más frecuentes en las aulas son: dislexia, discalculia, TDAH... La labor del docente es identificar los signos de alarma para poder derivar a los especialistas y que ellos diagnostiquen una posible dificultad o trastorno.

No obstante, hay ocasiones en las que esos signos de alarma simplemente son indicadores de falta de madurez. Como ejemplo podemos indicar el proceso de aprendizaje lecto-escritor. Ahora mismo a nivel mundial hay un gran afán por que los niños aprendan a leer cuanto antes. En muchas ocasiones se identifican problemas o dificultades en este proceso cuando realmente sabemos que es una cuestión madurativa, porque las áreas cerebrales implicadas en este aprendizaje no empiezan a estar verdaderamente maduras, en la mayoría de los alumnos, hasta los 6 años de edad.

 

¿Cómo podría manejarse la superdotación en el aula?

En sí mismo la pregunta es muy compleja porque no podemos ni debemos dar pautas generales para todos los alumnos, hay que recordar, que cada alumno es único y por lo tanto, necesita una intervención única. Debemos procurar una propuesta educativa adecuada y diferenciada.

En el caso de los niños con superdotación es muy importante promover el desarrollo de sus capacidades, potenciar su motivación, garantizar experiencias de aprendizaje enriquecedoras y adaptadas a sus intereses y facilitar la implicación activa de la familia, entre otras cuestiones.

El alumnado con altas capacidades necesita ambientes estimulantes, que favorezcan sus intereses y su afán de conocimiento, y para ello se debe garantizar que en el centro educativo se haga una verdadera apuesta por la atención a la diversidad.

 

Hoy sabemos que hablar de cerebro derecho o cerebro izquierdo es un neuromito, pero ¿existe una diferencia entre los hemisferios cerebrales en cuanto a forma y funcionalidad? Y si es así, ¿hay una diferencia con los niños disléxicos, hiperactivos u con otras disfunciones?

Efectivamente, hoy en día en la sociedad en general y en la escuela en particular siguen presentes muchos neuromitos que no favorecen en absoluto la mejora de la práctica docente. Quizá uno de los más comunes es hablar de la diferenciación de hemisferios del cerebro, el izquierdo y el derecho, pero esto no es correcto porque, aunque sabemos que hay funciones cerebrales atribuidas a un hemisferio concreto, el cerebro funciona como un todo de tal manera que ambos hemisferios se encuentran conectados entre sí física y funcionalmente.

No obstante, no es el único neuromito que podemos encontrar instaurado en las escuelas. Hay otros como son los estilos de aprendizaje, el de que solo utilizamos un pequeño porcentaje de nuestro cerebro o el del efecto Mozart, que si bien, a lo mejor, no causan un perjuicio muy negativo en la enseñanza, no permiten a los docentes implantar métodos y estrategias educativas que favorezcan obtener el máximo rendimiento y desarrollo de cada uno de sus alumnos.

 

Según su experiencia, ¿en qué medida un niño con dislexia o discalculia debe llevar un programa diferente y hasta qué edad se daría?

Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado sobre la diversidad del ser humano, considero que podríamos concluir que todos y cada uno de nosotros necesitaríamos llevar un programa diferente. Si bien el currículo oficial de un país debe establecer unos mínimos que garanticen el aprendizaje de todos, pero que permitan al maestro adaptarlo a cada una de las realidades que tiene en sus sulas.

Tenemos que tener claro que todos tenemos un gran potencial, y el docente debe procurar que cada uno de sus alumnos muestren la mejor versión de sí mismos. No vamos a negar que sabemos que todos tenemos limitaciones, y que muchas veces no vamos a llegar a ser lo que nos gustaría, pero sin duda nuestra labor como docentes es conseguir que el alumno se desarrolle en plenitud.

La labor del profesor es saber qué necesita cada alumno para ayudarles a alcanzar un desarrollo pleno. Este aspecto nos lleva a reflexionar sobre el rol del profesor del siglo XXI y es que es necesario olvidarse del docente como transmisor de conocimiento para centrarnos en un rol de orientador, guía y promotor de que los alumnos desarrollen competencias que les permitan generar sus propios aprendizajes. En estos momentos la sociedad reclama personas que no solo tengan una buena formación y muchos conocimientos, si no que sean capaces de dar respuesta a las necesidades sociales presentes y futuras. Ante esta situación, los docentes nos enfrentamos a un difícil reto para el que debemos estar preparados y dar cumplida respuesta.

¿Cómo fue su trayectoria en el ámbito educativo?, ¿Qué recuerdos gratos tiene de sus inicios?

Suelo decir que soy un pedagogo converso porque yo soy doctor en ciencias biologías y me dedique por un periodo de tiempo a la investigación en el ámbito de la biología pesquera. Luego decidí cambiar mi trayectoria en la investigación con los peces por la educación, la investigación educativa. Entonces, con el doctorado logrado en pedagogía empiezo mi carrera.

Primero estuve en una escuela del instituto Social de la Marina de España, que evoco con mucho cariño, porque teníamos una gran población de niños, que eran huérfanos del mar, de papás dedicados a la actividad pesquera en alta mar. En un inicio mi experiencia educativa fue cero, pero tuve un gran maestro, del cual escribí en mi blog llamado https://www. javiertouron.es/, hace muchísimo tiempo, una semblanza a la persona que me descubrió y me hizo conocer mi vocación por la educación. Yo creía que este oficio era de segunda categoría, pero me di cuenta que la educación es la actividad más importante que se puede tener en esta vida. Es por esta razón que dijo que soy un converso, pero, normalmente, los conversos somos las personas más fieles porque venimos de otros mundos y cuando hacemos este alto para dejarlo todo y enrumbarnos a una etapa estamos convencidos de hacerlo.

Otro recuerdo muy significativo que abrazo es la escuelita no graduada a la que yo asistí de niño para formarme y un bachillerato que opté cuando cursaba el quinto año de Primaria. Ahora lo pongo yo de ejemplo: cómo aquel profesor en un aula donde había 30 o 45 niños, de distintas edades, era capaz de preparar actividades y acciones diferenciadoras para cada uno de ellos. Estos servicios ahora se pierden cuando la escuela se masifica y pierde su criterio de educar.

 

¿Sus primeros pasos combinan estudio e investigación?, Cómo fue su proceso de formación educativa?

Curse mis estudios en la Universidad de Navarra, en el ámbito de la formación de profesores, directores de escuela, etc., en lo que era, entonces, el instituto de Ciencias de la Educación y, luego, posteriormente, porque mi vocación es mi compromiso con la investigación, pues vi que en donde mejor me podría desarrollar mi investigación era en la Facultad de Filosofía y Letras, donde Ciencias de la Educación, se encontraba incluida. Trabajé aproximadamente 35 años o 36 años y, luego en 2015 recibo la invitación de la Universidad de la Rioja y decido hacer el cambio para poder ser partícipe de un nuevo proyecto educativo con metodología online. Aquí imparto clases sobre unos temarios, que son mi especialización, además no dejo de promover la investigación en la educación, pero, sobre todo, mis esfuerzos están orientados a desarrollar la Escuela de Formación de Profesores en Tecnología Educativa, Competencias Digitales y Desarrollo de Talento. Los tres puntos tienen mucha conexión.

Ahora me interesa la tecnología, sobre todo, porque la tecnología digital nos permitirá implantar una tecnología educativa que facilite un cambio real del modelo de escuela, que se tiene en la actualidad. Nuestro meta debiera ser convertir las escuelas en verdaderos espacios de desarrollo; por tanto, tecnología educativa, tecnología digital y desarrollo de talento sí están unidas.

Es importante anotar que en el ámbito educativo yo siempre he estado inmerso en lo que se llama pedagogía experimental, que se define como el estudio de la realidad educativa, como una óptica y una perspectiva de investigación empírica, que es metodológicamente casi igual de lo que hacía en el ámbito de las ciencias naturales. Ý, para mí fue grato el poder saber que yo podía colocar un objeto diferente a tratar sobre una base ya conocida. El esquema metodológico de la investigación científica ya lo conocía y, ahora, mi estudio eran los docentes y alumnos, es decir, la comunidad educativa.

 

¿Cuáles han sido los principales retos o desafíos que han enfrentado los docentes en lo relativo al ejercicio de su quehacer?

Yo creo que uno de los problemas de mayor importancia que hoy observamos en las escuelas viene derivado de la masificación o del acceso masivo de toda la población a la enseñanza. Si bien es un logro que hay que aplaudir producto de la modernidad, también, hay un punto a reflexionar dado que cuando se masifica los responsables de las escuelas tienden a organizarlas en función de las edades de los escolares, de tal manera que la escuela asume un principio que es insostenible, porque los alumnos de la misma edad tienen las mimas necesidades educativas, pero no hay dos iguales y eso es lo que hace falta entender para mejorar el modo de enseñar y educar. Hoy, las necesidades como la naturaleza del aprendizaje han cambiado, los retos del trabajo son distintos, las empresas buscan competencias diferentes, ya no basta con el saber, sino que hay que saber, o tú qué sabes hacer con lo que sabes. Entonces, el reto principal está en el docente. Este ha sido formado para un tipo de enseñanza, de una manera y estrategia didáctica que ellos repiten lo mismo a sus alumnos porque es lo que han aprendido. Ahora, el docente debe formarse para dejar de ser el sabio en el escenario, ubicado encima de la tarima y ser el apoyo del alumno. Su rol ha cambiado; por tanto, se espera de él ese apoyo al educando como orientador y, el alumno de ser un sujeto pasivo ahora debe ser activo. En resumen, urge que el docente deje de ser el centro y el alumno lo asuma para ser el único protagonista del aprendizaje.

¿En estos cambios, cómo interviene la tecnología educativa y digital?

Para lo lograr lo expuesto los métodos de enseñanza deben cambiar y, es aquí donde la tecnología digital tiene que venir en ayuda a la tecnología didáctica para poder contribuir al cambio de papeles entre alumno y docente. En este mismo sentido, también es de vital importancia definir que se busca: ámbitos de aprendizaje (aquí el protagonismo lo tiene el alumno) o ámbitos de enseñanza (aquí el protagonismo lo tiene el profesor). Si estos escenarios no están claros los esfuerzos que se hagan no darán los resultados esperados de tener alumnos con competencias desarrolladas, pensamiento creativo, capacidad y pensamiento crítico. Esto no se puede hacer desde la pizarra. Este es el desafío y está en los docentes, quienes se han quedado en modelo analógico que no responde a las necesidades que hoy plantea la sociedad.

 

¿El uso de la tecnología debería ser una práctica habitual en la enseñanza- aprendizaje?, ¿Cuál sería el mayor aporte de la tecnología a la docencia?

Si nosotros necesitamos reconocer que cada aprendiz es distinto y que tiene necesidades distintos y velocidades de aprendizaje distintos, cómo podemos establecer itinerarios distintos para cada alumno, cómo podemos ayudar a cada uno a progresar y avanzar en sus competencias, cómo podemos hacer para que el docente sea un orientador y un guía del alumno y este un protagonista de su aprendizaje, etcétera. Esto solo se puede lograr usando una tecnología educativa y un diseño de instrucción que responda a estos principios mencionados.

Analógicamente sí se podría realizar, pero para hacerlo de este modo cada profesor tendría que tener 5 alumnos, por ejemplo, pero con el recurso de la tecnología digital se permite implantar principios pedagógicos, que están muy bien relacionados con los servicios personalizados, lo que permite diversificar la atención a cada alumno mediante recursos tecnológicos que cada escuela decida adoptar como las tablets y otros.

Del lado de los alumnos para estar inmersos en estos procesos debieran adquirir competencias digitales como ciudadanos porque eso será necesario para ellos y, a la fecha, no la tienen. Atención al tema porque los alumnos no saben utilizar la tecnología para propósitos de aprendizaje concreto. Hay que enseñarles a los profesores a ser digitalmente competentes como docentes tecnología aplicada a un proceso de aprendiza concreto y ayudarlos a los alumnos a ser competentes en el uso de la tecnología. El problema está en la forma de cómo se piensa para adquirir la tecnología digital en la escuela y, es importante, precisar que esta tiene que ser instrumental y alineada a los procesos educativos esperados por el centro educativo.

La educación no está en la tecnología digital. Esta nos ayuda a promover un proceso de aprendizaje que tienen que tener principios pedagógicos, educativos, didácticos. Estamos en una etapa de cambio radical donde no se trata de llenar a las escuelas de tecnología sino de inundarlas de buena pedagogía, con la participación de la tecnología.

 

Hay quienes opinan que la tecnología es como una telaraña porque una vez dentro te pierden en el laberinto administrativo de la reportaría y el riesgo es que nos desenfoquemos del fin, el alumno como persona.

Absolutamente de acuerdo y es lo que acabo de subrayar. El riesgo que corremos es en usar la tecnología como fin y no como medio.